Política exterior centrada en la empatía y la búsqueda de la paz

Mi enfoque hacia la política exterior se basa en los mismos valores que informan mis prioridades nacionales: empatía, inclusión y la creencia de que las soluciones a nuestros desafíos más importantes deben ser informadas por las personas más afectadas. Las personas más cercanas al dolor deben estar más cerca del poder, conduciendo e informando la administración pública.

El ocupante de la Casa Blanca y su administración han seguido una política exterior que es cada vez más aislacionista, imprudente y miope, llevándonos al borde de la guerra y erosionando nuestra posición en el escenario mundial. Durante mucho tiempo, hemos dedicado cientos de miles de millones de dólares a guerras interminables y a un complejo industrial militar que hace muy poco para mejorar nuestra seguridad nacional y opera en gran medida más allá de la supervisión del Congreso y el pueblo estadounidense.

Al enfrentar desafíos críticos y complejos en el Medio Oriente, en América Central y del Sur, en África, Asia y en naciones de todo el mundo, debemos operar desde un marco de equidad y justicia – que priorice la construcción de coaliciones con nuestros aliados, enfatice el apoyo para ayudar a erguir a las comunidades marginadas, y que considere que la acción militar es el último recurso absoluto. Es por eso que me opuse a las acciones imprudentes de la administración actual en Irán, voté en contra del lenguaje de reautorización de defensa que proporcionaría miles de millones en presupuesto militar mientras deja sin supervisión a los poderes de la Casa Blanca, y he criticado abiertamente a la cruel e inhumana política de inmigración de la presente administración.

En el futuro, yo continuaré enfocándome en impartir nuestros asuntos globales centrándonos en las necesidades de las personas, en restablecer a Estados Unidos como un líder compasivo en la comunidad internacional, y en priorizar la diplomacia y promoveré la paz.